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Las canciones que nos dedicamos Cap. IV Solsticio de verano

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Las canciones que nos dedicamos Capítulo IV. Solsticio de verano, Luna llena y Noche de San Juan   Ojalá existieran los finales felices, en los que todos imaginamos que la pareja vivió feliz por el resto de sus vidas. En el mundo real solo existen los cambios constantes, donde algo termina para darle inicio a otro ciclo. Depende de nosotros mismos si el nuevo ciclo sera una copia del anterior o una oportunidad de avanzar. El verano ha comenzado y me siento energetizada por alguna extraña fuente que no logro descifrar. Todos los planes que tenía para esta noche se terminaron por mi indecisión. Cancelé de último minuto todas la salidas, es luna llena con solsticio de verano;  hoy toca limpieza de cuarzos y cargar el agua con la energía de la luna y me he envuelto en la energía mágica de esta noche. Hay algo en el ambiente que me inunda con un sentimiento de paz, mi mundo se ha empequeñecido, solo somos Toto, mis cuadernos de escritura, mis inciensos, mis cuarzos, mis velas y yo....

Las canciones que nos dedicamos Cap. III Te lo pido por favor

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Las canciones que nos dedicamos Capítulo III. Te lo pido por favor Le rogué, le pedí, le supliqué con la garganta atorada que nos vieramos una vez más, que aún podríamos arreglar nuestras vidas y llegar a un acuerdo en el que ambos pudieramos vivir en la misma ciudad y tener una relación normal. Su negación y terquedad eran difíciles de comprender, hasta que aquel día en que, reunida con mis amigas destapamos la cloaca. Se había casado con otra. Esta mañana ha sido duro abrir los ojos, mi cabeza llena de recuerdos y mi cuerpo que pareciera estar llegando a su fecha de caducidad a mis treinta y cinco años, sintiendo que son los últimos días tal como lo anuncia ese famoso circo que se instala cada cierto tiempo pero que nada más no se va. Que pesado se siente estar vivo mucho más si has pasado de los treinta años, afortunadamente tenemos a los estimulantes que nos regresan a la vida, como el café. Justo ahora me ha entrado un extraño y débil impulso que me ha empujado fuera de la cama y ...

Las canciones que nos dedicamos Cap. II Las flores de mayo

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Las canciones que nos dedicamos Capítulo II. Flores de mayo Estábamos rotos hasta lo más profundo de nuestro ser, fue justo eso lo que nos unió. Confundimos el amor con un deseo inmenso de ser escuchados, de sabernos aceptados a pesar de nuestro pasado. Me gusta pensar que fuimos una balsa en medio del océano el uno para el otro, como un par de náufragos que se encuentran intentando sobrevivir y se acompañan mientras llega el rescate o la orilla de alguna isla que los ponga en suelo seguro.  Fue en un concierto de la Gusana ciega en Ciudad de México, un par de solitarios con una cheve en la mano, moviéndose al ritmo de "Más Grandes" parados uno a lado del otro, sin tener nada más en común que haber nacido  en 1989. —Perdón —  me dijo al golpearme levemente con su brazo contra el mío mientras él intentaba dar un paso a la izquierda, movimiento casi natural en un concierto repleto de fans. — No te preocupes, dejé los límites de mi espacio personal en casa.  Sonrió y vo...

Las canciones que nos dedicamos Cap. I Luna de abril

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Las canciones que nos dedicamos Capítulo I. Luna de abril Una luna rosa de abril maravillosa  El poema que no le escribí  Esa canción que escuchamos en repetición  Las buenas noches que le dijimos al viento El deseo de tocarlo Odio las promesas y los pactos, por que soy fiel en cumplirlos... bueno que más da —   le dije.  —   cada luna llena estaré pensado en tí. —Y yo en tí. — Declaró.  Esas palabras se proyectan una y otra vez sin parar, la respiración se agita y el corazón late rápidamente como cuando correteo a mi perro Toto, cuando este se ha vuelto a escapar al jardín del vecino.  Cada luna llena se convirtió en la tradición de encender una vela, limpiar los cuarzos y escuchar las canciones que nos dedicamos. Tengo una playlist en mi aplicacion de música con canciones que nos compartimos mutuamente, la escucho con la misma nostalgia que me provocaba un nudito en el estómago y la piel de gallina cuando escuchaba su voz en los mensaj...

Selena y el hechicero

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  La plaza central del pueblo era el punto de reunión para todos los habitantes. Un kiosko en el centro en el cual se escuchaba a gritos el informe de los acontecimientos más importantes del día. Una pequeña banda de tres integrantes con instrumentos musicales viejos y reparados tocaban de dos a tres veces al día. Los vendedores ambulantes se alineaban hacia el lado opuesto de la casa del jefe del pueblo. En cada puesto se encontraban los vendedores de los productos locales como la mantequilla espesa que untaba en mi pan deliciosamente cocinado en el horno de piedra. Las frutas de temporada y aquellas enormes mazorcas que me gustaba comer por las tardes antes de que el sol se oscureciera. Entre los gritos del anunciador, la música de la banda a medio morir y los vendedores ambulantes fue que caminando entre los puestos de antigüedades lo vi. Alto, esbelto, con brazos fuertes y unos dibujos como runas pintadas en ellos, llevaba una túnica de terciopelo azul oscuro, un sombrero negro...

Leo

 Él me llama, me pide perdón por haberse alejado... teme por lo que siente y por aquello que puedo sentir yo. Que más da, nos decimos por primera vez que nos queremos y deseamos. Planeamos nuestro primer encuentro, punto medio Ciudad de México.  Al vernos se nos olvida quienes somos y cómo nos conocimos, nos acercamos para saludarnos pero él me toma por el rostro y me besa, el beso tan esperado, el primero, el que decidirá si habrá química.  En efecto, el beso entregado de ambas partes, siento la energía recorrerme y mi vagina se enciende al rose de sus labios en los míos. El beso que nos ha desnudado el alma y los sentimientos y nos ha dejado vulnerables con el corazón expuesto. Después de varios minutos, nos reincorporamos y las piernas las siento como espaguetis.  Toma mi mano y sin decir nada me dirige a tomar un taxi. Da al taxista una dirección y regresa a mí. Me toma de nuevo por el rostro y me besa, esta vez toca mi pierna izquierda con su mano derecha mientr...

Consejo Intergaláctico Capítulo IV. Un Viaje Exprés

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  IV. Un Viaje Exprés Un enorme sentimiento de miedo se apoderó de mí, sentado a un lado de una persona que apenas y conocía. La había visto entrar a un búnker con un desconocido y salir de ahí como si nada hubiera pasado. La vi entrar en un edificio con hombres armados sin sentir un gramo de temor. Lo que más me sorprendió fue verla frente al río, invocar con un tipo de oración a los seres de otro planeta y verla sin mostrar ningún tipo de sorpresa ver como los seres ascendían a la nave. ¿Quién era en verdad? La pregunta me daba vueltas una y otra vez, pero el temor por no saber cómo reaccionaría me mantenía mudo. Aquella noche manejamos por la carretera de la frontera del país durante varias horas y no vimos ningún tipo de movimiento. Comencé a cabecear del cansancio y sin importar lo increíble y fuera de este mundo todo lo que habíamos visto, me quedé profundamente dormido mientras Roxana manejaba. — Miren, allá arriba. ¡Son unas luces extrañas! — exclamé —¿Se están ace...