Leo
Él me llama, me pide perdón por haberse alejado... teme por lo que siente y por aquello que puedo sentir yo. Que más da, nos decimos por primera vez que nos queremos y deseamos. Planeamos nuestro primer encuentro, punto medio Ciudad de México. Al vernos se nos olvida quienes somos y cómo nos conocimos, nos acercamos para saludarnos pero él me toma por el rostro y me besa, el beso tan esperado, el primero, el que decidirá si habrá química. En efecto, el beso entregado de ambas partes, siento la energía recorrerme y mi vagina se enciende al rose de sus labios en los míos. El beso que nos ha desnudado el alma y los sentimientos y nos ha dejado vulnerables con el corazón expuesto. Después de varios minutos, nos reincorporamos y las piernas las siento como espaguetis. Toma mi mano y sin decir nada me dirige a tomar un taxi. Da al taxista una dirección y regresa a mí. Me toma de nuevo por el rostro y me besa, esta vez toca mi pierna izquierda con su mano derecha mientr...