Una Norteña en Crisis
No siempre fui una mujer retraída, solitaria, y tal vez, hasta un poco amargada. Cuando era niña tenía muchas aspiraciones. Quería aprender muchos idiomas. Viajar por el mundo. Vivir en Nueva York, así como la protagonista de un programa de televisión que veía con frecuencia. Escribir mi diario y tal vez algún día ser una escritora reconocida. Quería ser muchas cosas, Quería ser una mujer extraordinaria y sobresaliente. Menos esto, en lo que me he convertido. Estoy viviendo el sueño medio clasero de los años 90s. El problema es que no son los años 90s, esto es el año 2019. He llegado al punto en el que todo este ambiente superficial de poder solventar la mejor escuela privada para mis hijos, poder tener las vacaciones donde yo quiero, tener una vida social activa, comer en restaurantes caros y exclusivos no llenan más a mi alma. ¿En qué momento llegué a este estilo de vida? Esto jamás estuvo en mis planes y sin embargo, aquí estoy. Asfixiándome entre pláticas sobre cuál de los hi...