Consejo Intergaláctico Capítulo IV. Un Viaje Exprés


 IV. Un Viaje Exprés

Un enorme sentimiento de miedo se apoderó de mí, sentado a un lado de una persona que apenas y conocía. La había visto entrar a un búnker con un desconocido y salir de ahí como si nada hubiera pasado. La vi entrar en un edificio con hombres armados sin sentir un gramo de temor. Lo que más me sorprendió fue verla frente al río, invocar con un tipo de oración a los seres de otro planeta y verla sin mostrar ningún tipo de sorpresa ver como los seres ascendían a la nave.

¿Quién era en verdad? La pregunta me daba vueltas una y otra vez, pero el temor por no saber cómo reaccionaría me mantenía mudo. Aquella noche manejamos por la carretera de la frontera del país durante varias horas y no vimos ningún tipo de movimiento. Comencé a cabecear del cansancio y sin importar lo increíble y fuera de este mundo todo lo que habíamos visto, me quedé profundamente dormido mientras Roxana manejaba.

Miren, allá arriba. ¡Son unas luces extrañas! — exclamé

—¿Se están acercando a nosotros? — preguntó Eva.

En efecto, las luces poco a poco se fueron moviendo hacia nuestra dirección, entre más se acercaban, pude ver como las luces tomaban una forma extraña, algo que nunca antes había visto. Tenía forma como de una pelota de futbol americano, las luces estaban únicamente en la parte de abajo en un tono azulado. Extrañamente aquel objeto parecía levitar mientras su estructura se veía blanda, de un tipo de pasta acuosa. Todo el exterior parecía fluir, así como los ríos. Todos veíamos hacia arriba, yo, sorprendido de ver aquel gran espectáculo. Nada que hubiera imaginado antes se comparaba con aquel objeto. De pronto, a unos diez metros de altura se detuvo, la gente comenzó a correr, cuando de pronto sentí una energía que me halaba por la espalda. Recordé una vez que me subí a un juego mecánico en la feria, era uno de esos de caída libre, justo así fue que me sentí. No pude ver cómo, de pronto ya estaba dentro de aquello que parecía ser como un autobús de pasajeros. Había seres de diferentes características físicas, lo que supuse eran extraterrestres. Vi a un ser de unos dos metros de altura que llevaba un traje gris. El color de su piel era café y lo escuché decir algo a otro que estaba frente a él, ambos emitieron un sonido y supuse que estaban riendo sobre lo que el ser de color café dijo. De pronto tuve consciencia de que estaba dentro de una nave extraterrestre con seres de otros mundos. Otros dos se me acercaron, uno tenía estatura como de un niño de ocho o nueve años. Se parecía a lo que alguna vez llegué a ver en una película del Señor de los Anillos como un enano, cara de señor con barba larga. Con una personalidad de imposición, el jefe tal vez. Junto a él otro ser de mi estatura, con rasgos más humanos, hasta el color de piel. Él fue el que se paró frente a mí.

—Bienvenido. Espero que el viaje no te esté provocando mareo. — me dijo mientras me indicaba con su mano unos asientos que estaban en la parte de atrás. Me senté casi sin pensarlo. Sentí mucho temor, esperaba que me ataran de las manos o me sujetaran con algún tipo de artefacto tecnológico, pero, no pasó. Me senté y pude ver que aquel lugar además de parecer el interior de un autobús, también parecía ser el centro de mando. Había pantallas todo alrededor donde se podían ver y escuchar imágenes de todo tipo, como si fueran películas o series. Los tripulantes reían y comían, parecían estar muy relajados.

—¿Qué…? ¿qué… hago aquí? —

—Tú nos llamaste. Escuchamos tu petición de auxilio… fue algo así como…

Presionando el botón de un control en su mano se escuchó mi voz saliendo de una bocina.

“Estoy listo, vengan por mí, Ya no quiero estar en este planeta.”

—Y pues… venimos por ti.

—Pero, eso lo dije en tono de broma, no era literal.

—Tus niveles cardiacos nos indicaron que de verdad estabas convencido sobre aquella petición.

—Pero, ¿por qué yo?

—Bueno además de haberte escuchado, el consejo intergaláctico nos solicita una cuota de abducidos por semana. Regularmente lo hacemos de forma aleatoria y otras veces elegimos a personas que desean ser llevados.

—Nada de esto tiene sentido. ¿Qué es el consejo intergaláctico?

—Pensé que no lo preguntarías.

Presionó otro botón de su control y desplegó una pantalla frente a mí y puso un video con una voz narradora que me parecía familiar, más no supe recordar en ese momento.

[Voz narradora]

Hola, te damos la bienvenida a Introducción Galáctica. Sabemos que estarás aún confundido, es por esto que te explicaremos paso a paso en qué consiste el consejo intergaláctico y tu ingreso en él.

Contesta estas preguntas en tu mente:

¿Alguna vez has sentido que no perteneces a tu planeta?

¿Has tenido sueños lúcidos con seres extraños, abducciones o la destrucción de tu planeta?

Si respondiste “sí” a una o más preguntas tenemos las respuestas para ti.

Di en voz alta el nombre de tu planeta…

—eh… ¿tierra? — dudé al contestar.

Planeta azul o planeta océano, composición 70 por ciento agua en la superficie. Atmósfera compuesta en su mayor parte de nitrógeno y oxígeno. Temperatura ideal para albergar a seres humanos, mamíferos y acuáticos. Vecinos de los planetas Venusinos y Marcianos.

Tu planeta ha vivido varias eras de civilización, algunas de ellas lograron la conexión con nosotros de manera uniforme, hecho que los llevó a unirse al consejo de forma rápida y eficaz. Otras eras de civilización, ni siquiera lograron enterarse que eran parte de un todo junto al resto de la galaxia. Y ustedes, ahora están en una lucha interna en contra de lo que fueron programados y de lo que su mente inconsciente les bombardea. Poco a poco van logrando la conexión con nosotros, el consejo intergaláctico. En el año 2020, de acuerdo a la línea de tiempo actual, se abrió un agujero en el manto programado que los mantenía alejados de esta realidad y de que no están solos en el universo. Sus sospechas se hicieron más grandes y es por eso que ahora el consejo envió una intervención para sacarlos de ahí.

Si estás aquí es por que tú mismo nos llamaste o quizá fuiste parte de la cuota de nuestro equipo de abducciones.

 

Volteé a verlos y ambos se encogieron de hombros como diciendo: “te lo dijimos.”

El consejo intergaláctico está conformado por cuatro razas principalmente. Dichas razas se han unido por la evolución de los habitantes de los diferentes sistemas solares. A continuación, te presentamos cuáles son estas razas que conforman nuestro honorable consejo intergaláctico.

Los Pleyadianos, raza conformada por seres físicamente iguales a ustedes los terrestres. Tienen la capacidad de camuflarse para pasar desapercibidos y poder observar sin ser descubiertos. Ellos han desarrollado gran parte de la tecnología que actualmente conocemos en toda la galaxia.  También se encargan de expandir sus conocimientos a cambio del estudio de la genética de cada planeta con el que hacen tratos.

Los Arturianos, la raza azul. Su estatura promedio igual a la de un terrestre. Su piel es azul y tienen la capacidad de sanarse y comunicarse telepáticamente entre ellos. Son los aliados más cercanos a los Pleyadianos y a ustedes ya que una gran parte de su raza habita en el planeta océano.

Los Andromedanos, con rasgos físicos humanos, solo que su estatura de mínimo dos metros los posiciona en la categoría de gigantes. Ellos han desarrollado su parte más espiritual, se conectan con los seres de la galaxia a través de la meditación y los sueños.

Y la cuarta raza son los Sirianos, que, sus características físicas les impide mezclarse de manera habitual en planetas con consciencia baja, como la suya. Ya que tiene cabezas prominentes y ojos grandes, su boca es casi invisible a la vista. De ellos han salido los líderes más sobresalientes del consejo intergaláctico. Como, Yeshua, mejor conocido como Jesús de Nazareth.

Mi mente intentaba de asimilar aquella película que se presentaba ante mí. Toda la información que escuché no tenía sentido y a la vez me hacía dudar. De pronto sentí como la nave fue golpeada por algo que provenía del exterior, al ver a través de una de las ventanillas me percaté que estábamos volando en el espacio y muy cerca del Sol.

—¿Qué? ¿Dónde? ¿Por qué estamos…? ¿Qué fue eso?

—No te preocupes, estas seguro aquí. Fue un disparo desde una de las naves de los grises. — dijo el líder de la nave.

Ambos se retiraron y yo no sabía qué hacer. Los demás tripulantes de la nave se pusieron serios. Se acomodaron en sus lugares, frente a las pantallas. Dejaron las bolsas de botanas que tenían en sus manos y se concentraron, en lo que quise imaginar, comandar la nave a un lugar más seguro. De pronto escuché una voz que me hablaba a lo lejos…

—Isaac, Isaac despierta…— era Roxana.

Yo estaba de nuevo en la camioneta en el asiento del copiloto.

—Vaya viajesito, ¿no? — dijo mientras continuaba manejando.

—¿Qué? ¿A qué te refieres?

—El viaje, el camino… ¡Mira, ya casi llegamos a mi tierra!

Intenté no verme confundido y disimular que había tenido un tipo de sueño muy extraño. A pesar de la incomodidad de la camioneta, mi cuerpo parecía no haber pasado tanto tiempo en la misma posición. Me sentía relajado como si de verdad hubiera estado acostado en una suave cama. Suspiré y puse atención a un paisaje lleno de palmeras con una ligera brisa marina.

—¿Qué lugar es este? — le pregunté.

—Este es el mejor lugar de todo el planeta océano. — me contestó guiñándome.

Era una pequeña ciudad en la costa del Golfo. La avenida principal se veía igual de destruida y deshabitada. Las personas se habrían resguardado en lugares más seguros o habrían huido a otros lugares alejados de la concentración de la población.

Hasta este momento tenía pocas cosas seguras en mi mente. La primera, que los celes necesitaban el agua para continuar con vida. Que no podían salir a las calles de noche. Que el suero estaba cambiando la composición genética de algunas personas. Que Roxana tenía la capacidad de invocar a los celes. Que Eva podía comunicarse con ellos a través de la telepatía. Y que los hombres más rudos, fuertes y armados se rendían ante la presencia de una mujer que parecía no matar una hormiga.

 

 

 

Es más fácil percatarse de lo que se ha dejado de hacer que de lo que nunca se hizo.


Autor: Roxana Franco

Comentarios

  1. He leido sus capitulos desde el principio y me ha agradado mucho lo que leo , me agrada que conforme avanza la historia sigo queriendo leer mas , me encanta la narrativa y siento que de manera positiva esta historia no te da muchos momentos de descanso, excelente historia Atte. Carlos Ramos

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